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Anaga corre de punta a punta sobre material real

Studio

Studio pasó de idea a algo que se puede juzgar. El pipeline entero —leer el material, encontrar el ritmo, cortar, montar, corregir color, dejar cada pieza en su formato— corre de principio a fin, y se corrió sobre grabaciones reales de una sala en funcionamiento, no sobre un fragmento elegido para que saliera bien.

Sigue en construcción y lo decimos así, porque es lo que es: funciona de punta a punta en local y todavía no es un servicio al que se le da una carpeta y se va uno.

Y no publicamos sus cifras. Sabemos cuántas piezas devuelve de una noche y en cuánto tiempo, y no sirve de nada sin el dato de partida: cuánto tarda hoy el proceso manual en entregar esas mismas piezas terminadas. Un número sin su punto de comparación es una afirmación, no un dato. Cuando tengamos el «antes», se publican los dos juntos.