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En construcción

Vender entradas está resuelto desde 2005. Que te encuentren, que midas y que puedas preguntarle a tu negocio, no.

Agente · responde sobre tu dato

Vender entradas por internet es un problema resuelto desde 2005. Si esta página empezara por ahí no estaría diciendo nada, y por eso el ticketing es lo último que se nombra aquí.

Lo que no está resuelto es todo lo de alrededor. Tu evento vive en la página de una ticketera que no es tuya y que no aparece en Google. Lo que pagas en publicidad se mide contra clics, porque es lo único que se ve. Y para saber cómo va el viernes hay que abrir un panel, elegir un rango de fechas y leer una tabla.

Aquí la web y la ticketera son la misma cosa. No porque sea más cómodo: porque si no lo son, no hay forma de saber qué trajo la venta.

En tu dominio, no en el de otro

Fichas de evento en tu sitio, con datos estructurados y sitemap que se regenera solo. Ninguna ticketera del sector lo hace bien, y ese tráfico se paga dos veces: una en publicidad, y otra en comisión sobre la entrada que habrías vendido igual.

Es además lo único de esta página que se puede medir antes de contratar nada: conectando Search Console se ve lo que ya estabas perdiendo.

Y que te pueda citar una IA

Cada vez más gente decide dónde va preguntándole a un modelo en vez de abriendo Instagram. Eso no es SEO otra vez con otro nombre: cambia qué tiene que poder leer una máquina en tu página y cómo tiene que estar escrito.

Nadie en el sector se ha hecho todavía esta pregunta, así que hoy la respuesta a «¿sales tú?» es no para todo el mundo. Lo que se puede hacer es preparar el sitio para que un modelo pueda citarte; garantizar que lo haga no está en manos de nadie, y conviene desconfiar de quien lo prometa.

Instrumentada desde el primer día

Analytics, Search Console y los píxeles de Meta y TikTok sobre la misma ficha que cobra. Y la compra queda atada a la persona, no al dispositivo: quien compró desde el portátil en marzo y desde el móvil en agosto es una persona en tu base, y en casi cualquier montaje son dos.

Eso es lo que permite dejar de optimizar contra aperturas y clics, y empezar a hacerlo contra las dos cifras que deciden si una campaña vale: el coste de adquisición —separado entre cliente nuevo y cliente que ya venía— y el retorno sobre la inversión publicitaria, medido en entradas y no en conversiones declaradas por la propia plataforma que te las cobra.

Preguntar y que conteste

La pieza que lo hace posible es MCP, el protocolo estándar para que un modelo de lenguaje consulte un sistema y actúe sobre él. Y no es teoría: ya corre sobre el dato de Papagayo Tenerife, con insights nombrados y una capa de asesor, dentro del panel que el equipo usa a diario.

Lo que falta es sacarlo del panel y ponerlo donde de verdad preguntarías —por WhatsApp, escrito como se lo preguntarías a un socio— y hacerlo por cliente. Eso está en construcción, y mientras esta página lo diga en futuro es porque todavía no está.

Y conviene precisar en qué dirección va, porque hay software del sector que ya anuncia WhatsApp y es otra cosa: eso es escribirle tú a tus clientes. Esto es al revés. Tú preguntas «¿cómo va el viernes contra el viernes pasado?» y es tu negocio el que contesta.

Tres reglas de la casa

Estas no son funciones, son decisiones. Y se pueden leer hoy porque una decisión no hay que construirla para tomarla.

El precio que ves es el precio. Sin comisión que aparece en el último paso. El sector entero enseña un número en el cartel y cobra otro en el checkout, y esa diferencia se la come la confianza de tu cliente, no la nuestra.

La reventa, a precio de cara o no hay reventa. Una entrada se puede transferir, y siempre por lo que costó. No es una postura moral: es que el mercado paralelo sobre tu evento cobra un dinero que no ves, molesta a tu público y te deja a ti la cara del problema.

Y cuando agotas, la gente que se quedó fuera hace cola contigo. Quien no puede ir devuelve su entrada y esa entrada vuelve a la cola por lo que costó. Para el fan es la única forma honesta de entrar a algo agotado. Para ti es algo que hoy no tienes: saber cuánta demanda dejaste fuera, que es el número con el que se decide si el año que viene hay una fecha más.

Las dos últimas llegan con la ticketera propia y esta página lo dice hasta que estén.

Lo aburrido, que también hace falta

Fases de venta gobernadas por el ritmo real de venta y el inventario, no por un calendario decidido en enero. Y análisis del evento en cuanto cierra.

Dónde está hoy

El asesor sobre tu propio dato corre en producción dentro del panel, en cliente real. La ticketera propia sale con alcance mínimo a propósito —lo primero es leer tu dato, no reemplazar tu rail de cobro— y el primer cliente arranca sobre ella esta temporada. El canal de WhatsApp está en construcción.

No hace falta cambiar de ticketera para empezar

Nos conectamos a la que ya usas y leemos tu dato. Cambiar el rail de pago es una decisión posterior, y es tuya.

Lo que contesta

  • ¿Sabes hoy si el viernes se va a llenar?

    El lunes sabes cómo va el viernes.

  • ¿Cuánto dinero entra antes de abrir la puerta, y qué canal lo trajo?

    Sabes cuánto entra antes de abrir, y de dónde vino.

  • De los que entraron gratis el sábado, ¿cuántos volvieron pagando o recomendaron a alguien que compró?

    Sabes qué devuelve cada invitación, no solo lo que cuesta.

Y con qué las contesta

Lo que todavía no hace

  • Atribuir una compra a la impresión de un anuncio vista en otro dispositivo — la identidad se resuelve al comprar, no antes
  • Preguntar por WhatsApp — el canal está en construcción
  • Garantizar que una IA te cite — se prepara el sitio para que pueda, no se obliga a que lo haga
  • La lista de espera y la transferencia entre fans — decididas, y llegan con la ticketera propia
  • Cuenta única del fan y grafo de amistades
  • Match musical por Spotify

Lo decimos aquí para no tener que desdecirnos en una reunión.

¿Te encaja para tu sala?