Se vigila que la publicación siga publicada, y lo que se guarda caduca
Cumplir un intercambio no es publicar: es que la publicación siga ahí. Una pieza borrada a los tres días cumple la letra y no el fondo, igual que una story retirada a los veinte minutos.
Ahora se comprueba que las publicaciones sigan publicadas, con su gráfico de rendimiento a lo largo del tiempo. Y cuando una desaparece, se nota: no se queda como cumplida para siempre porque un día lo estuvo.
Y lo que se guarda de una persona tiene fecha de caducidad. Veinticuatro meses, con aviso antes de borrar nada — no un borrado silencioso que se lleva por delante el historial de alguien que sí volvía. La política dice exactamente qué se guarda, la foto de perfil incluida, y durante cuánto.
Es la parte que nadie enseña en una demo y la primera que pregunta cualquiera que sepa de protección de datos.