La integración avisa de que está viva
Un proceso que sincroniza en segundo plano tiene un modo de fallo peor que caerse: seguir en pie sin hacer nada. Nadie se entera hasta que falta una reserva.
Cada sincronización se reporta, y hay un endpoint de estado que se puede vigilar desde fuera. Si una reserva concreta falla, se reintenta sola por su identificador en vez de rehacer el lote entero.
Esto es también lo que hace posible una página de incidencias de verdad, el día que la haya: sin señal que vigilar, una página de estado es un adorno.