La puerta deja evidencia
En cualquier sala aparece antes o después la misma conversación: alguien afirma que su entrada nunca se escaneó, o que nadie le comunicó una cancelación. Sin registro, esa discusión se gana o se pierde según quién insista más.
Los escaneos de puerta y los correos que salen al cliente —reembolso, cancelación— quedan guardados con su fecha. No es una función que se venda en un cartel; es la que evita que una discusión de veinte euros se convierta en una reseña de una estrella.