AnálisisTu público
¿Qué parte de tu caja la dejan turistas, y de dónde vienen?
Porque en una isla todo el mundo lo intuye y nadie lo tiene medido. Tu ticketera no distingue a quien vive a diez minutos de quien está diez días, así que una campaña pensada para el residente y otra que tenía que llegar a alguien que se va el martes se acaban juzgando con el mismo número.
Pregúntale a cualquiera que lleve una sala en Canarias, Baleares o la costa qué parte de su facturación es turista y te dará un número. Pregúntale de dónde lo saca y la conversación se acaba.
No es dejadez: es que el dato no está en un sitio. Está repartido en tres, y ninguno de los tres se cruza con los otros.
Señal 1 · Quién entra en tu web
Analytics te da el país y el idioma de cada sesión. Es la señal más fácil de tener y la que casi nadie mira con esta pregunta en la cabeza: no «cuánta gente entró» sino qué proporción entró desde fuera de tu isla, y en qué idioma navega.
Tiene un límite que conviene conocer: es tráfico, no compra. Alguien puede mirar desde Múnich y no venir nunca. Sirve para dimensionar el interés, no para atribuir caja.
Señal 2 · Por dónde entró la venta
Esta es la buena, y es la que casi nadie tiene montada. Cuando la venta llega por un hotel, un receptivo o una agencia, esa venta es turista. No hay que inferirlo: el canal ya lo dice.
Para que esa señal exista hace falta que cada punto de venta tenga su propio enlace y que cada compra quede atada a él. Si vendes a través de un conserje que anota nombres en una libreta, la venta llega y el dato no. Y esa es la situación normal en casi todas las salas de zona turística: el canal turista existe, factura, y es invisible en el panel.
Señal 3 · De dónde es quien te valora
Las reseñas de Google y TripAdvisor traen la ciudad de origen de quien las escribe, y el idioma en que las escribe. Es una muestra sesgada —quien reseña no es quien compra, y quien reseña en agosto no es quien reseña en febrero— pero es la única señal que te dice algo del perfil y no solo del volumen.
Qué se decide con esto, que es lo que importa
Separar residente de turista no es un ejercicio de curiosidad. Cambia cuatro decisiones concretas:
- La campaña. Una campaña dirigida a alguien que vive a diez minutos y otra dirigida a alguien que está diez días no se parecen en nada, y hoy se juzgan con el mismo número.
- El canal. Si el turista decide en la recepción del hotel, el presupuesto de publicidad no es la palanca: la palanca es estar en esa recepción.
- La fidelización. El turista no vuelve el mes que viene, así que un programa de recurrencia construido sobre una base mayoritariamente turista mide algo que no va a pasar.
- El idioma. Si un tercio de tu tráfico navega en inglés y tu ficha de evento está solo en español, ese tercio está decidiendo con menos información que el resto.
Qué la contesta
Tres señales que hoy viven en tres sitios y que nadie cruza: el país y el idioma de quien entra en tu web, qué venta llegó por un hotel, un receptivo o una agencia —cada punto de venta queda atado a la suya— y la procedencia de quien te valora, con su ciudad y su idioma.
- Web
- Venta Directa
- Sala
- Data Science
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