AnálisisLlenar
¿Sabes hoy si el viernes se va a llenar?
Porque tu panel te dice cuántas entradas llevas, no si son pocas. Un número solo significa algo comparado con el mismo punto de los viernes anteriores, y esa comparación no la hace ningún software del sector. Así que la señal llega como sensación, el jueves, cuando ya no da tiempo a nada.
Casi todo el mundo sabe cuántas entradas lleva. Muy poca gente sabe si son pocas, y esa es la diferencia entre enterarse el lunes y enterarse el jueves.
La cifra sola no significa nada
Trescientas entradas a diez días vista pueden ser una temporada buenísima o un problema serio. Sin un punto de comparación, ese número no contiene información: es un dato sin contexto, y por eso la decisión acaba tomándose por sensación aunque haya un panel delante.
Lo que convierte un total en una señal es compararlo con el mismo punto de eventos comparables. No con el evento anterior sin más —un jueves de agosto no se parece a un sábado de noviembre— sino con los que se le parecen: mismo día de la semana, misma época, tipo de cartel parecido.
Cómo hacerlo tú, con lo que ya tienes
No hace falta nada nuevo para tener la primera versión de esto. Hace falta una hoja de cálculo y una tarde:
- Coge tus últimos diez o quince eventos comparables y, para cada uno, las entradas vendidas a 14, 10, 7, 3 y 1 día de la puerta. Tu ticketera te da esos datos si exportas las ventas con su fecha.
- Calcula la mediana de cada corte. La mediana y no la media: un evento que reventó te distorsiona la media y te deja un listón que no representa nada.
- Pon encima el evento que viene. Ahí tienes la curva y la desviación.
La primera vez que se hace, casi siempre aparece lo mismo: la mitad de los eventos que acabaron por debajo ya lo estaban a diez días, y nadie lo miró.
El punto que de verdad importa no es el total: es la pendiente
Aquí está el matiz que decide si esto sirve para algo. Si vigilas el total acumulado, la alarma salta tarde, porque un total tarda en separarse lo suficiente como para ser evidente.
Lo que se separa antes es el ritmo: cuántas entradas por día. Una curva que pierde pendiente el día doce todavía no se nota en el acumulado, y ya es la señal. Vigilar la pendiente en vez del total es lo que mueve el aviso del jueves al lunes — y esos cuatro días son justo los que necesitan las palancas que sirven.
Del aviso al pronóstico
Lo que acabas de montar en la hoja de cálculo ya sirve para avisar. El paso siguiente es pronosticar: no solo «vamos por debajo», sino «vamos a acabar en torno a esto».
La versión que hace casi todo el mundo a mano es tirar una línea: vamos como el comparable, así que acabaremos como el comparable. Funciona sorprendentemente bien y es infinitamente mejor que no hacer nada. Tiene tres cosas que se pueden mejorar, y las tres importan:
Un número no es un pronóstico; una banda sí. La pregunta útil no es «cuánto voy a vender» sino «entre cuánto y cuánto». Se calculan dos escenarios —que el ritmo actual se mantenga, y que la demanda vuelva a comportarse como el año pasado— y lo que se dibuja es la franja entre los dos. Una franja se lee como lo que es, una estimación; un número suelto invita a tratarlo como un hecho.
Una señal corta no se estira. Si llevas cuatro semanas vendiendo por encima, eso dice algo de las próximas cuatro semanas, no de los próximos seis meses. Proyectar un buen mes sobre una temporada entera es exactamente cómo un pronóstico acaba haciendo el ridículo. Lo correcto es que la señal reciente informe el corto plazo y que a partir de ahí se vuelva al comportamiento histórico.
Y si no hay comparable, no hay pronóstico. Cuando no existen suficientes eventos parecidos con volumen suficiente, la respuesta honesta es no dibujar nada. Un pronóstico calculado sobre tres eventos que fueron mal parece igual de firme que uno calculado sobre cincuenta, y ahí es donde la gente se quema con estas herramientas.
Ese es el criterio que separa un pronóstico útil de uno decorativo: tiene que saber cuándo callarse.
Y por qué esto no viene de serie en tu ticketera
Porque una ticketera está construida para procesar transacciones, no para comparar la de hoy con las de hace un año. Lo que necesita esa comparación es el histórico completo, limpio y con los eventos clasificados para poder decir cuáles son comparables — y eso es un problema de datos, no de venta de entradas.
Es la razón de que ninguna del sector lo haga: no les falta una pantalla, les falta el histórico organizado por debajo.
Qué la contesta
El ritmo de venta contra el mismo punto de eventos comparables, con un umbral que avisa solo. Deja de ser una corazonada del jueves y pasa a ser un aviso del lunes.
- Data Science
- Web
Del mismo bloque: llenar
Cuando un evento va por debajo de su ritmo, ¿cuántos días te quedan para reaccionar?
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Cuando agotas, ¿cuánta gente se quedó fuera?
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